domingo, 19 de agosto de 2012

Una "Madre Teresa" sobre ruedas
Max Seitz
Max Seitz 
BBC Mundo, Argentina
Natty Petrosino. Foto cortesía de Marcos Molina
A Natty Petrosino se la conoce como la "Madre Teresa" argentina.

"Para ayudar no hace falta formar parte de una institución o tener dinero, basta con amar al prójimo", dice a BBC Estudio Abierto Natty Petrosino, quien ha dedicado su vida a asistir a los que menos tienen.
Energética, generosa, de profunda convicción religiosa, Petrosino lleva 40 años trabajando con los pobres y marginados de su país.
Nació en 1938 en la ciudad de Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires. En la década de los años 60 era una bella modelo de clase acomodada pero, según relata, una grave enfermedad la hizo "descubrir a Dios" y cambiar para siempre.

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"Tuve una operación muy complicada y casi me voy del otro lado. Ahí me di cuenta de que era perecedera y busqué un sentido para mi vida", recuerda.
Petrosino aclara que no pertenece a ninguna congregación religiosa o institución porque cree en "la libertad que da no tener que pedir permiso".
"Soy católica en el sentido de universal. Amo a Jesús, pero también a los grandes que vinieron a este mundo a hacer algo, como Buda y Zoroastro o contemporáneos como Ghandi y Teresa de Calcuta".
Natty Petrosino. Foto cortesía de Marcos Molina
Petrosino es muy religiosa, pero no pertenece a ninguna congregación.
Actualmente, Petrosino vive en una casa rodante, en la que viaja por Argentina asistiendo a comunidades indígenas olvidadas, llevando alimentos y asistencia médica a indigentes, y construyendo escuelas y hospitales.
En 1978 fundó un hogar para desamparados con el propósito de atender a niños de la calle, enfermos terminales, mujeres embarazadas sin recursos y vagabundos.
Tras el colapso económico de 2001 en Argentina, este hogar se convirtió en un centro de distribución de alimentos, las llamadas "ollas populares".
Amor a los pobres
Sobre el hecho de que la denominen la "Madre Teresa argentina", Petrosino comenta: "A mí me parece hermoso que me llamen así, porque ella amaba a los pobres, pero tengo poco que ver con Teresa en el sentido de que pertenecía a un grupo religioso determinado".
"Yo les critico a algunas iglesias que en ocasiones no viven lo que predican, porque si así lo hicieran todos estaríamos muy unidos", afirma.
Natty Petrosino. Foto cortesía de Marcos Molina
Se decidió a ayudar a otros luego de que casi pierde la vida en una operación.
Petrosino ha hecho su trabajo a pulmón, sin el amparo de organización alguna. La difusión boca a boca de su labor le ha reportado numerosas donaciones y colaboraciones de todo el mundo.
"Cuando tengo que construir una escuela o un hospital, muchas veces no hay nada. Entonces me pongo a buscar y cuando la gente se entera empieza a mandar dinero y materiales. Creo que es porque Dios quiere que sea así. Pero cuando no me llega nada, no me enojo con él. Trato de hacer las cosas igual".
La filosofía detrás del trabajo de Petrosino es que cualquiera puede ser solidario con el prójimo sin necesidad de contar con recursos económicos.
"Lo importante es tener ganas de mejorar la vida de los otros. Uno puede hacer muchas cosas: acercarse a un hospital para hablar con un enfermo o donar la ropa y los alimentos que tiene de más. Si uno se propone dar, tiene de sobra aunque posea poco".
"Pienso que no hay que fijarse en lo que hacen los otros, el gobierno, las iglesias. Cada uno debe tomar la iniciativa y decir: 'Hoy empiezo'. Y después es probable que se le sumen otras personas", dice.
Natty Petrosino. Foto cortesía de Marcos Molina
Petrosino viaja por toda Argentina con su casa rodante, asistiendo a comunidades indígenas olvidadas.
Como ejemplo, Petrosino cuenta que a cada una de sus obras se han acercado voluntarios deseosos de ayudar sin cobrar un solo centavo.
"Nosotros no recibimos sueldos ni los pagamos. No manejamos dinero, porque todo lo que recibimos son alimentos y materiales que distribuimos o utilizamos en las construcciones", aclara.
¿Cargo político?
En 2006, Petrosino obtuvo el premio internacional "Mujer del Año" en reconocimiento a su labor.
Le han ofrecido varios cargos en la provincia de Buenos Aires, la más poblada de Argentina, pero ella dice que los ha rechazado para "tener manos libres".
Natty Petrosino. Foto cortesía de Marcos Molina
A pesar de sus 70 años, ella sigue dedicándose a ayudar a los que menos tienen.
"Jamás voy a aceptar, porque yo no podría pertenecer a ningún grupo institucional que me ponga limitaciones", insiste. "Creo que he podido hacer mi tarea todos estos años porque he gozado de la libertad de los hijos de Dios".
Con sus 70 años recién cumplidos, Petrosino está convencida de que su misión solidaria no terminará con su partida de este mundo.
"Mientras pueda, voy a seguir. Después Dios seguramente encontrará alguien que continúe, porque él ama a los pobres", concluye.
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